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COVID-19: Una pandemia, una crisis y una oportunidad

Actualizado: abr 10

Una mirada desde las Neurociencias y la PNL

Autor: Ernesto Munive


Todos sabemos perfectamente y hasta la saciedad que estamos en el foco de momentos muy difíciles y que están afectando a muchas personas, familias, regiones y estados enteros a nivel mundial.


Sabemos cuál y dónde está el principio de esta enfermedad pero lo que todavía nadie sabe con certeza es dónde está el origen. A manera de recuento, sabemos que el principio se ha identificado en una ciudad ubicada en una zona de China central llamada Wuhan, en donde viven más de 11 millones de habitantes, para ser más preciso, en el mercado mayorista de mariscos Huanan que es uno de los más populares de esta ciudad, en donde se mataba y vendía la carne de más de 110 diferentes especies de animales, desde ratas, serpientes, murciélagos y hasta koalas, todo esto en un ambiente de extrema suciedad, insalubridad y contaminación, en donde se realizaban las peores prácticas de higiene que nos podamos imaginar, a vista y paciencia de las autoridades y en un marco de total ilegalidad.

Imagen cortesía de © The New York Times


Dicho esto, se sabe cuál es el principio del virus, pero no se sabe cuál es el origen, es decir, qué fue lo que lo creó. El saber cómo se produjo y cómo se transmitió a los seres humanos, tal vez ayude a los científicos a encontrar la verdadera cura.


Sabemos también que el nivel de contagio y propagación es sorprendentemente exponencial, sabemos además que una vez que ingresa al organismo humano a través de los ojos, la nariz o la boca, es letal. Desde el momento en que entra al cuerpo de la víctima infectada, tarda poco tiempo en llegar a los pulmones produciendo en ellos un efecto devastador y, en ocasiones, mortal.


Gracias a los medios de comunicación y a los avances tecnológicos, la población mundial puede estar informada cuando le llegan noticias verídicas y confiables, pero también desinformada cuando la información que recibe es falsa por desconocimiento, ignorancia o irresponsabilidad de la fuente. La recepción de noticias confiables es buena porque ayuda a prevenir y tomar las medidas necesarias y a tiempo para frenar el contagio y sus consecuencias. En el segundo caso es malo porque causa alarma, se incrementa el miedo en las personas y provoca el pánico colectivo, poniendo aún más en riesgo sus vidas y las de sus seres más cercanos.


Por otro lado, conocemos también que esto ha obligado a los gobiernos y autoridades, a tomar medidas extremas con el fin de precautelar la salud y la vida de sus ciudadanos, imponiendo un período de cuarentena para presionar a los ciudadanos a quedarse en casa, lo que lleva a aplicar normas como la restricción de la movilidad, la paralización obligatoria de las labores, reuniones masivas, etc. Es así como la gran mayoría de las actividades comerciales y productivas se han detenido, otras han disminuido; los negocios han cerrado sus puertas, manteniéndose únicamente los servicios más importantes e indispensables como farmacias, supermercados, tiendas, abastos, servicios básicos y transporte entre otros. Todos estos con sus debidas normas y restricciones.


Significa que en este tiempo, prácticamente nadie produce y TODOS consumen, siendo este un factor que en cuestión de días acabará con los pocos recursos económicos con que cuenta la mayoría de la gente que está acostumbrada a vivir el día a día. Especialmente el segmento de la población que se dedica al comercio informal será el más afectado porque son quienes tienen que vender sus productos para con ello cubrir sus necesidades básicas de alimentación y vivienda del día a día.

Imagen cortesía de © France 24


A nivel mundial, el 61,2% de la población ocupada se gana la vida en la economía informal. Un estudio de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), publicado en julio de 2018, revela que existen aproximadamente 2.000 millones de personas privadas de condiciones de trabajo decente. En América Latina y el Caribe, este fenómeno representa hasta un 76,6% y para el caso del Ecuador, las estadísticas a junio del 2018 demuestran que un 47,5% de la población económicamente activa se encuentra en este segmento.


Esto solo por citar un ejemplo de cómo afectará a uno de los sectores más vulnerables de la población, pero en realidad no será únicamente así, pues perjudicará a toda la economía mundial, sin distinción. En realidad, la situación es muy compleja de analizar y no terminaríamos de ver lo que está detrás de esta pandemia, lo que sí sabemos con seguridad es que está en juego la salud, la vida, la economía, la estabilidad laboral, la estabilidad emocional, la producción, el bienestar y la seguridad de las personas, las familias y los estados a nivel mundial.


Todo esto parece incontrolable y sin fin, sin embargo, mis queridos amigos, debemos confiar y estar completamente seguros de que “esto también pasará”, y podamos recuperar la tranquilidad y volver a la normalidad, pues, recordemos a través de la historia que la humanidad siempre ha estado expuesta a este tipo de enfermedades y ataques biológicos, que de alguna manera ha sabido superar.

Mensaje en una ventana en Elche, Italia - Imagen cortesía de © Diario Información


Mientras tanto, debemos tomar acciones que nos permitan superar esta crisis y estar preparados y listos para afrontar el tiempo de recuperación en que obligadamente tendremos que hacer un gran esfuerzo, con profundo compromiso y total responsabilidad social, trabajar duro, siendo más creativos e innovadores. La pregunta es ¿cuándo debemos empezar? y la respuesta es “hoy mismo” porque si esperamos con los brazos cruzados, se nos pasará el tren de las posibilidades. Es ahora, el momento de demostrar de lo que realmente estamos hechos. Recuerda:


“No es un triunfador aquel que logra el éxito cuando tiene todos los recursos a la mano, sino, aquel que sin tenerlos, lo consigue”.


Muchos se estarán preguntando, ¿por qué nos sucede esto? desde la culpa y el victimismo, en lugar de preguntarse ¿para qué nos sucede esto?, al hacernos la pregunta, desde el ¿para qué?, podremos entender el mensaje que el universo y la naturaleza nos está enviando en forma de crisis y calamidad, podremos además ver con claridad todo un mundo de posibilidades que se nos presentan en forma de oportunidad.


Estoy convencido que este es el momento para analizar la situación desde otra perspectiva, con una visión diferente, no hacia afuera sino hacia adentro de nosotros mismos, hacia nuestro ser interior. Es hora de cuestionarnos, ¿qué cosas hemos estado haciendo mal como seres humanos?, y ¿cómo estamos interactuando con los demás, con la naturaleza, con los animales, con el medio ambiente y el ecosistema? ¿Cuál es nuestro granito de arena y cómo estamos aportando para que este planeta que es el único que tenemos, que es nuestra casa y nuestro hogar, no se siga destruyendo?, y ¿qué estamos haciendo para conservar los recursos, la naturaleza y la vida… nuestra propia vida?


Cambios en la calidad del aire en China a causa de la paralización de actividades por el coronavirus - Imagen cortesía de © Kaos en la Red


Sabemos con toda seguridad que estamos entrando a una nueva era, a la era del despertar de la consciencia y cada vez hay más personas, movimientos y tendencias que conducen a la humanidad hacia allá. Sin embargo, la gran mayoría sigue y seguirá dormido, influido por sus viejas y fuertes creencias que no le permiten ver, oír y sentir la realidad total y solo son capaces de ver una pequeña parte desde sus mapas mentales.


Las Neurociencias o ciencia del estudio del cerebro trata de explicar cómo incluso las enfermedades más graves tales como el cáncer, se originan en la mente, precisamente en la mente inconsciente, lugar donde se encuentran nuestros metaprogramas, experiencias y creencias, en la que a manera de filtros, nos permiten interpretar la realidad de una forma en la que no es. Y es justamente en esta parte, que representa el 95% del tamaño total de la mente -que no se conoce y no se sabe exactamente cómo funciona-  que se encuentran y originan todas las enfermedades, las fobias y los miedos. Ahí se encuentran nuestras emociones y nuestro instinto, desde donde todos los seres humanos tomamos nuestras decisiones, dejando a la mente consciente -que representa apenas el 5% del tamaño total- que se tome el trabajo de analizar los hechos, tratando de encontrar una justificación racional sobre las decisiones que ya fueron tomadas a nivel inconsciente.


Si comprendemos esto, nos daremos cuenta que al conocer el funcionamiento de nuestro cerebro se puede influir, persuadir y hasta manipular la conducta de los seres humanos utilizando herramientas poderosas como la programación neurolingüística y la inteligencia emocional, pues todo en nuestro organismo está interconectado, nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones lo que determina nuestras actitudes y nuestra conducta. Te lo explico a partir del siguiente infograma:


La psicología nos demuestra cómo el pensamiento, las emociones y la conducta, son parte de un todo y cómo están relacionadas entre sí pero en sentido bidireccional, en un sentido y en otro, de tal forma que si nosotros cambiamos una de las tres variables, también influye en las otras. Entonces, por un lado tenemos la “P” de pensamientos, que es todo lo que pasa por nuestra mente, es todo lo que pensamos y lo que hablamos, pues el lenguaje no es otra cosa que el pensamiento verbalizado. Por otro lado, tenemos la “E” de emociones, que es todo lo que sentimos, alegría, tristeza, rabia, enojo, etc. Y finalmente, tenemos la “C” de conducta, que es todo lo que hacemos producto de lo que pensamos y lo que sentimos.


Por ejemplo, si el pensamiento que tenemos es negativo, que vamos a contaminarnos y vamos a morir nos produce ansiedad y estrés, entonces practicamos alguna técnica de relajación o meditación, entonces nos vamos a sentir más tranquilos y nuestro pensamiento también cambiará.


El pensamiento es algo que nosotros podemos manejar y modificar, no es fácil pero es posible, de tal manera que podamos elegir nuestros pensamientos desarrollando técnicas para poder hacerlo y una de esas por ejemplo es el Mindfulness, que es una técnica que nos permite desarrollar la atención plena y vivir el presente, desconectándonos del dolor que nos pudo provocar ciertas experiencias del pasado y las preocupaciones que nos proyectan al futuro.


Aprende la técnica de Mindfullness y disfrútala en casa.


Las emociones son parte de lo que sentimos, como por ejemplo la ansiedad, no dependen del entorno, de lo que sucede afuera. No es el tráfico lo que te genera ansiedad sino la forma como interpretas esa situación y lo que te dices a ti mismo, si te dices: es que siempre pasa lo mismo, debí salir más temprano, siempre llego atrasado, es que esta ciudad es un caos, es que siempre calculo mal el tiempo, es que yo sabía, etc, lo normal es que se dispare en tu cuerpo la respuesta de ansiedad porque estás utilizando palabras negativas de baja vibración energética, que se constituyen en una amenaza para la supervivencia y tu organismo. Entonces si tú quieres aprender a gestionar tus emociones, además de practicar hábitos saludables o de éxito como hacer ejercicio, caminar, tomar sol, descansar, dormir bien, alimentarte sano, hacer meditación, etc., deberás cambiar la manera de hablarte a ti mismo, deberás utilizar palabras que te ayuden a cambiar la emoción negativa por una emoción positiva. Si utilizas siempre palabras positivas que provienen de pensamientos positivos, tus emociones serán positivas y, por ende, tus actitudes y tu conducta serán también positivas.


La conducta que es todo lo que hacemos, también influye de manera directa en los pensamientos y las emociones. Por ejemplo, si estás conduciendo tu auto y se te cruza de manera brusca e imprudente otro vehículo, tú reaccionas en automático y lo primero que haces es clavarte en la bocina y maldecir al conductor; esto te genera una emoción fuerte de enojo y tus pensamientos son negativos. Pero si ante esa situación logras reaccionar (conducta) de manera diferente y en lugar de pitar y maldecir, controlas tus emociones negativas y respiras profundo, tus pensamientos van a ser positivos como: contrólate, no pasa nada, tal vez no se dio cuenta, eso le puede suceder a cualquier, etc, tus emociones van a cambiar y del repentino enojo, tu cuerpo pasará a sentir tranquilidad y paz.

Imagen cortesía de © RoastBrief


Observa cómo pensamiento, emoción y conducta están conectados de manera interdependiente y cómo lo que le sucede al uno le afecta a los otros dos. Todo es energía girando y moviéndose en nuestro interior y que se manifiesta hacia el exterior. Tu cuerpo responde a la manera de pensar, sentir y actuar. Este es un tipo de “conexión mente-cuerpo”. Cuando estás estresado, ansioso o molesto, tu cuerpo reacciona de una manera que puede indicarte que algo no está bien. Por ejemplo, es posible que desarrolles presión arterial alta o una úlcera estomacal después de un evento particularmente estresante o algo que incluso nunca llegó a suceder pero que es producto de un pensamiento negativo.


Lo importante es que podamos comprender que somos energía, por lo tanto, esta energía nos permite vibrar a una cierta frecuencia. Al ser energía, todas las partes de nuestro organismo están conectadas y, a su vez, estamos conectados con el mundo exterior y con todo lo que nos rodea. De este modo podemos entender que si estamos pasando circunstancias difíciles, hoy mismo estamos vibrando con energía negativa de baja frecuencia, como la duda, el odio, el resentimiento, y la negatividad que hace que nos afectemos a nosotros mismos y afectemos a los otros seres que nos rodean. Pero si por el contrario, vibramos con una energía positiva y de alta frecuencia como la compasión, la solidaridad, la paz, la alegría y el amor, vamos a beneficiarnos a nosotros mismos y a todos los otros seres que nos rodean.


Cuando subimos nuestro nivel de vibración, aumenta nuestra conciencia, nuestras habilidades psíquicas, el nivel de felicidad y calidad de vida, e inevitablemente nuestro entorno y todo lo que nos rodea se contagia de ello.


Imagen cortesía de © HubEAD


Por cierto, para la PNL estas cosas malas son solo circunstancias, es decir de momento y susceptibles de poder ser modificadas a través del pensamiento que es el que le da la forma, el color y el sonido que queramos darle y de la manera como nos comunicamos con nosotros mismos y con los demás dependerá que esas circunstancias trabajen a nuestro favor, creándonos un mundo de posibilidades y oportunidades.


Todo esto también tiene que ver con una especialización de la ciencia que se llama Psiconeuroendocrinoinmunología, que trata de explicarnos el rol que cumplen nuestras emociones y el poder que ejercen en nuestras vidas, ya que estas se encargan de mantenernos en un estado de paz, tranquilidad, felicidad y ecuanimidad o por el contrario nos pueden afectar y conducir a un estado de distrés o estrés malo, causante del 70% de los padecimientos y dolencias físicas que padecemos hoy en día como algunos tipos de cánceres y enfermedades cardiovasculares, enfermedades mentales como depresión, trastornos de la ansiedad y comportamientos adictivos. Explica que cuando nuestro cerebro percibe un factor causante de distrés, automáticamente pone a nuestro organismo en estado de alerta provocando tensión muscular, pulso rápido y palpitaciones.


Entonces, esta pandemia la podemos abordar desde un plano de la preocupación, el drama, la tragedia y el victimismo, vibrando en las frecuencias más bajas o la podemos abordar desde el amor, la aceptación y la ecuanimidad, así haremos que nuestro sistema inmunológico se fortalezca y esté más protegido ante todo lo que está sucediendo. Será importante comprender que podemos modificar nuestras emociones, cambiarlas y experimentar emociones positivas, de bienestar, de salud, alegría y amor, únicamente siendo capaces de modificar nuestros pensamientos y como consecuencia de ello podremos modificar nuestra conducta.

Debemos recordar que todos somos uno y que todo está interconectado, los seres humanos, la naturaleza, los animales, el aire, el agua y todo lo que existe, que si uno de estos elementos se enferma o está vibrando en baja frecuencia, afecta al resto y se pierde el equilibrio. Ha llegado el momento de comprender que debemos cambiar nuestros hábitos y modificar nuestra conducta, actuar con responsabilidad, respeto a la naturaleza y a la vida, ser parte de la solución y no del problema. Tal como dice el experto conferenciante y autor de algunos libros de Bioneuroemoción, Enric Corvera: “nosotros somos la causa y todo lo que nos rodea es el efecto, todos estamos interconectados, nosotros somos el virus y la madre tierra nos aísla con el fin de recuperarse de todo el daño que le hemos causado”.


Sadhguru Jaggi Vasuder, quien es un “yogui” o practicante avanzado de yoga, muy reconocido en la India y todo el mundo, dice: “Un mundo lleno de amor, luz y risas; el tiempo ha llegado. Hagamos que suceda”. Con esto quiere decir que existen muchas maneras de reaccionar frente al virus y las calamidades y esa es desde la alegría y el amor. Y si alguien está infectado, con seguridad necesita aislamiento, pero no lo veamos con discriminación sino con compasión.


Finalmente, conocemos que “la alegría y el amor son las energías con la más alta vibración en el universo, e incluso se sabe que todas las energías que tienen una alta vibración, giran alrededor del AMOR”.


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