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Automotivación, la clave del éxito del Vendedor


Escrito por Ernesto Munive.


Al igual que un vehículo que avanza y necesita de combustible para moverse de un lugar a otro, tú también requieres de tu propio combustible que te permita avanzar hacia tus objetivos. Ese combustible se llama “auto-motivación”.


La auto-motivación es el factor más poderoso que existe dentro de ti y que hará posible que vayas en busca de tus sueños y tus metas. Pero para ello será imprescindible que descubras cuál es ese factor interno o externo tan fuerte que hará que te decidas a hacer algo, moverte y tomar acción, entonces, será necesario que descubras cuál es tu verdadero propósito en la vida.


Me gusta mucho una frase que cita Rick Warren en su libro “Una Vida con Propósito” y que fue escrita por un ateo, Bertrand Russell: “A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del Propósito de vivir no tiene sentido”. Esto nos hace pensar en algo más grande y poderoso que nosotros mismos, algo que muchos ni siquiera queremos imaginar, algo que excede en mucho a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso a tu felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o aun tus sueños y anhelos más vehementes. Si deseas saber por qué estás en este planeta, debes entonces empezar con Dios. Naciste porque fue su voluntad y para cumplir su propósito. Y cuando esta idea se alinee con lo que deseas, entonces empezarás a descubrir cuál es el camino correcto de tu verdadera motivación, es decir tu propósito.



En lo natural, tal vez no sea fácil definir cuál es el sentido de la vida, la razón de vivir. El Dr. Hugh Moorhead, profesor de la Universidad de IIlinois, en una encuesta que realizó a los más reconocidos filósofos, científicos, escritores e intelectuales del mundo, preguntándoles si sabían cuál es el sentido de la vida, algunos dieron las mejores respuestas que pudieron, otros admitieron que acababan de plantearse esa interrogante y los últimos fueron más sinceros en responder que no tenían ni la menor idea, al parecer es una interrogante muy difícil de responder.


En tu caso, cualquiera que sea tu respuesta, la manera más fácil de entender el propósito de un invento es preguntándole a su inventor. Lo mismo ocurre cuando quieres saber cuál es el propósito de tu vida: pregúntale a Dios, tu creador. Necesitas fundamentar tu existencia en las verdades eternas y no en la psicología de moda, la motivación del éxito o en testimonios emotivos, estos son momentáneos, no perduran y su efecto se disipa fácilmente con el tiempo.


En definitiva, y en base a los valores y principios fundamentales que debe practicar un vendedor profesional, me corresponde decirte que puedes elegir muchas cosas, tu carrera, tu cónyuge, tus pasatiempos, tu trabajo y muchos otros componentes de tu vida, pero no te toca escoger tu propio designio. El propósito de tu vida es parte de un designio cósmico y universal mucho más vasto, lleno de energía vital, de la cual tú también eres parte.



La palabra motivación proviene de dos raíces griegas: motivare, que significa motivo y acción que significa acción, es decir un motivo para tomar acción. Tu verdadera motivación se encuentra dentro de ti mismo, no existe poder más grande en el mundo como tu propia motivación, aquella que es capaz de moverte a tomar acciones que te ayuden a conseguir objetivos y metas que incluso jamás pensaste que serían posibles.


En el campo de la psicología se dice que la motivación se basa en todo aquello que impulsa a una persona a concretar ciertas acciones con firmeza de carácter y convicción hasta cumplir sus objetivos, además tiene que ver con el interés y la voluntad. Por ejemplo, en el mundo de las ventas, una de las cosas que más le incentiva al vendedor, son las comisiones que en una determinada empresa le pueden ofrecer pagar por sus ventas, lo que le motivará a realizar un mejor trabajo, con más ánimo y esfuerzo.


En este escenario la motivación viene acompañada de una necesidad, sea esta de cualquier índole y de importancia muy particular para cada persona. Cuando estamos motivados, se considera que aquello nos entusiasma de manera conveniente y hasta imprescindible, por lo que se entiende que la motivación es el factor que nos impulsa a tomar acción en busca de satisfacer una determinada necesidad.



Particularmente, en cierto momento de mi vida pensaba que estaba en una situación un tanto cómoda y con unos ingresos que me permitían mantenerme y mantener a mi familia. Viví un gran tiempo haciendo cosas que realmente me agradaban, me dediqué por años a capacitar a personas en las diferentes empresas, gozando de un horario muy cómodo y tranquilo, hasta que la crisis empezó a afectar al segmento de empresas en el que normalmente trabajaba, empezaron a recortar el presupuesto por el lado de la capacitación, dejé de tener contratos y mis ingresos disminuyeron dramáticamente que me sentí motivado a buscar un trabajo con ingresos fijos que me brindaran esa sensación de estabilidad con un ingreso seguro que me permitiera pagar mis cuentas.


Era la necesidad de mantenerme y mantener a mi familia que me impulsó a generar un cambio muy drástico en mi actividad. Conseguí un trabajo en el que tenía incluso que hacer exactamente las cosas que yo siempre había enseñado y que casi siempre había exigido a otros que las hicieran. Apenas me alcanzaba para cubrir mis gastos y necesidades básicas y las de mi hija, como pagar la renta, comprar alimentos, cubrir los gastos corrientes y no teníamos para más. Existía la necesidad de tener más ingresos y la motivación era tan fuerte que apenas podía estar sin hacer algo, trataba a toda costa de conseguir contratos para capacitación, hacer un negocio por aquí, otro por allá y así apenas sobrevivimos un tiempo, todo esto porque la crisis del país ya nos había alcanzado también a nosotros. Un buen día, apareció esa oportunidad que tanto esperaba para salir de donde me encontraba, de pronto estaba allí esperando por mí, conseguí dos trabajos a la vez, pude compartir ambos porque lo podía realizar dentro del mismo grupo empresarial.


Creo que la necesidad era tan fuerte que cada día me motivaba a buscar oportunidades, golpear puertas, presentar planes y hacer proyectos. No era lo que yo exactamente había pensado pero el cambio al que me enfrentaba era bastante bueno y con todo aquello que dicho cambio implicaba. Esto me llevó a reconfirmar que la buena suerte sí existe, y para mí la suerte no es sino cuando la oportunidad y la preparación se encuentran. Si una de éstas dos falla, mala suerte pues puede ser que un cierto día se te presente la oportunidad de tu vida pero si no estás preparado no servirá de nada, entonces dirás, ¡mala suerte! El otro caso es que puede que estés preparado pero si la oportunidad no llega, no la buscas o más aún todavía, no te la creas tú mismo, la buena suerte tampoco vendrá por ti.


Tomado de un segmento del libro “El manual del vendedor profesional”


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